Casi nunca es un solo fallo. Revisa en este orden: si las visitas son de verdad tus clientes (zona y búsqueda), si tu teléfono y formulario funcionan en el móvil, si el contacto se ve sin buscarlo, si la web carga rápido y si da confianza. Y mide cada llamada y formulario para dejar de adivinar.
Primero, dónde se pierden: el embudo en 5 puntos
Entre que alguien entra en tu web y te llama hay cinco puntos donde se puede caer. Si no sabes cuál falla, acabarás cambiando colores y textos al azar.
| Punto | Pregunta | Síntoma típico |
|---|---|---|
| 1. Tráfico | ¿Quien entra puede ser cliente tuyo? | Muchas visitas de fuera de tu zona o por búsquedas que no tienen que ver |
| 2. Técnica | ¿El botón de llamar y el formulario funcionan? | Cero contactos de golpe, desde una fecha concreta |
| 3. Visibilidad del contacto | ¿Se ve cómo contactarte sin buscarlo? | La gente llega a la web pero no hace nada |
| 4. Velocidad y móvil | ¿Carga y se usa bien en el teléfono? | Visitas muy cortas, sobre todo desde móvil |
| 5. Confianza | ¿Hay motivos para elegirte a ti? | Leen, comparan y se van con otro |
Este artículo es el diagnóstico. Si lo que buscas es la lista de lo que debe tener una web para convertir, la tienes en 12 cosas que tu web necesita para convertir.
1. Visitas que no son tus clientes
Es lo primero que miro, porque si falla esto, lo demás da igual. Una web puede tener muchas visitas y ninguna de alguien que vaya a contratarte.
- Mira de dónde vienen. Si trabajas en Cantabria y la mayoría de visitas son de otros países, no son clientes. Puede ser tráfico automático o de un artículo que atrae curiosos.
- Mira por qué búsquedas entran. En el informe de Rendimiento de Search Console ves las consultas reales. Si una fontanería recibe visitas por «cómo desatascar un fregadero», viene gente que quiere hacerlo sola.
- Separa el blog de las páginas de servicio. Un artículo con miles de lecturas y una página de servicio sin visitas es muy distinto de lo contrario.
- Si pagas anuncios, revisa los términos. Una campaña mal segmentada trae clics baratos de gente que no busca lo que vendes. Lo cuento en si merece la pena la publicidad con poco presupuesto.
Lo honesto: a veces el diagnóstico es que tienes pocas visitas buenas, no una web que no convierte. En ese caso lo que toca es trabajar el tráfico, no rediseñar.
2. Prueba tu propio contacto como si fueras un cliente
Parece obvio y casi nadie lo hace. Lo que veo en clientes: formularios que llevan meses enviando a un correo que ya no se mira, o a la carpeta de spam, y teléfonos mal escritos en el enlace.
La prueba, en tu móvil y con los datos (no con el wifi de casa)
- Pulsa el teléfono de la web. ¿Abre la llamada con el número bueno? Si solo es texto y no se puede pulsar, ya tienes un fallo.
- Pulsa el botón de WhatsApp. ¿Abre la conversación con tu número? ¿El número sigue siendo el que usas?
- Rellena el formulario con un nombre de prueba y envíalo. ¿Sale un mensaje de «enviado»? ¿Te llega el correo? Mira también en spam.
- Repite desde otro móvil y desde un ordenador. A veces falla en un navegador y en otro no.
- Llama a tu número a una hora de trabajo normal. ¿Lo coge alguien? ¿Hay contestador? Si nadie contesta, el cliente llama al siguiente.
- Anota la fecha de la prueba y repítela cada mes, y siempre después de tocar la web o el correo.
- Si el formulario falla, quítalo o arréglalo hoy. Un formulario que no llega es peor que no tener formulario.
Si al revisarlo descubres que no tienes acceso a tu propia web, al dominio o al correo, empieza por recuperar el control de tu web, dominio y hosting.
Pruebo tu teléfono, WhatsApp y formulario como un cliente, reviso de dónde vienen tus visitas y te digo en qué punto se te escapan. Sin compromiso.
3. El contacto está, pero nadie lo ve
Abre tu web en el móvil y cuenta los segundos que tardas en encontrar cómo llamar. Si tienes que abrir el menú o bajar hasta el pie, muchos no llegan.
- Teléfono o WhatsApp visibles arriba, sin tener que desplegar nada.
- Un botón por página que diga qué pasa al pulsarlo: «Llamar», «Pedir presupuesto por WhatsApp».
- Contacto también en cada página de servicio, no solo en «Contacto». Quien entra desde Google suele aterrizar en una página interior.
- Nada que lo tape. Banners de cookies enormes, ventanas emergentes o el chat encima del botón.
- Formulario corto. Nombre, teléfono y qué necesita. Cada campo extra es una excusa para dejarlo.
Haz la prueba con alguien de fuera: dale tu web en el móvil y pídele que te pida presupuesto. No le ayudes. Lo que le cueste es lo que les cuesta a tus clientes.
4. Lenta o incómoda en el móvil
Si la web tarda en cargar, la persona se va antes de ver nada. No hace falta ser técnico para comprobarlo:
- Pasa tu página principal y tu página de servicio más importante por PageSpeed Insights, la herramienta gratuita de Google.
- Mira el resultado de móvil, no el de ordenador.
- Si Search Console tiene datos suficientes, revisa el informe de Core Web Vitals, que se basa en visitas reales.
Además de la velocidad, usa la web con el pulgar: textos que se leen sin hacer zoom, botones que no se pisan entre sí, un menú que se abre y se cierra bien.
5. Entran, leen… y se van con otro
Si todo lo anterior está bien, el problema suele ser la confianza. El cliente compara dos o tres webs y elige la que le da menos dudas.
| Lo que frena | Lo que ayuda |
|---|---|
| Fotos de banco de imágenes | Fotos de tu local, tu equipo y tus trabajos |
| «Soluciones integrales de calidad» | Qué haces, en qué zona y para quién, en una frase |
| Ni un precio orientativo | Un «desde» o qué influye en el precio |
| Sin reseñas ni trabajos | Reseñas reales de Google y casos concretos |
| Aviso de «no seguro» en el navegador | Certificado bien instalado (lo explico en web no segura) |
| Web sin actualizar desde hace años | Datos, horarios y servicios al día |
Una forma rápida de verlo: busca tu servicio y tu ciudad en Google, abre las tres primeras webs de la competencia en el móvil y ponlas al lado de la tuya. Pregúntate a cuál llamarías tú si no conocieras a nadie. Si la respuesta no es la tuya, apunta qué tienen ellos que tú no enseñas: reseñas, fotos, precios, rapidez para contactar. Ahí tienes la lista de tareas, ordenada.
Y un aviso: la confianza también se pierde después del clic. Si alguien escribe por WhatsApp y tardas dos días en contestar, para él es lo mismo que una web que no funciona.
Qué medir para dejar de adivinar
«Visitas» no es un resultado. Un resultado es alguien que te llama o te escribe. Esto es lo mínimo que configuro:
- Clics en el teléfono, en WhatsApp y envíos de formulario como eventos en Google Analytics, marcados como eventos clave.
- Contactos por página: qué página de servicio trae mensajes y cuál solo visitas.
- Llamadas y clics desde la ficha de Google, que se ven en las estadísticas del Perfil de Empresa. Mucha gente llama sin entrar en la web.
- Preguntar «¿cómo nos has conocido?» a cada cliente que llama y apuntarlo. Es gratis y cubre lo que Analytics no ve.
Con un mes de datos ya sabes si el problema es de tráfico, de técnica o de confianza. Si quieres una forma sencilla de revisarlo, tienes cómo saber si tu marketing funciona.