Gestión B2B
Para distribuidores y mayoristas: cada cliente con su tarifa, sin que nadie tenga que acordarse.
Cuando ningún programa del mercado encaja con cómo trabajáis y acabáis apañándolo con Excel y WhatsApp. Ahí es donde tiene sentido hacerlo a medida. Trabajo con empresas de toda España y, antes de contratarme, puedes mirar por dentro el software que he hecho para mí.
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Para distribuidores y mayoristas: cada cliente con su tarifa, sin que nadie tenga que acordarse.
Primero lo que os quita trabajo desde el día uno. Lo demás, después.
Un dato se mete una vez. Ni tres Excel distintos ni versiones que nadie sabe cuál es la buena.
El comercial mete el pedido desde el coche y en almacén lo ven al momento.
Pedidos, clientes, tarifas, stock y albaranes montados sobre vuestro proceso real, no sobre el que trae un programa estándar. Puedes ver cómo está montado por dentro un programa de gestión mío.
Que tu cliente entre, vea su precio y haga el pedido solo, en vez de llamarte para preguntar si queda existencia. La parte de «cada cliente con su espacio y su marca» ya la tengo montada: un producto mío funciona hoy con una segunda marca y sus datos aparte.
Ver de un vistazo lo que hay pendiente de cobrar, de servir o de revisar. Sin abrir cuatro programas. Es la pantalla de inicio de mi propio panel de gestión, la que miro yo cada mañana.
Integrar tu facturación, tu web y tu almacén para que el dato viaje solo entre ellos. Lo monto todo con API desde el principio, y las automatizaciones corren en mi propio servidor, no en un servicio de terceros que mañana cambia de precio.
Esa hoja enorme que solo entiende una persona y que si se rompe paraliza la empresa. Se convierte en algo estable y compartido.
El software se usa años. Sigo disponible para ajustarlo cuando cambie vuestra forma de trabajar. Mi tasador lleva en producción desde mayo de 2026 y lo sigo tocando: eso es exactamente lo que significa mantener algo.
Una mañana mirando cómo entra un pedido y por cuántas manos pasa. Ahí salen los problemas de verdad, no en una reunión.
Todo a la vez no. Elegimos lo que más duele y se hace eso primero, para que empecéis a usarlo pronto.
Con vuestros datos reales y vuestra gente. Se ajusta con lo que salga de ahí, que siempre sale algo.
Con formación al equipo y todo documentado, para que no dependáis de mí para lo del día a día.
Si lo que necesitas lo resuelve un programa que ya existe por 40 € al mes, te lo digo. Hacer software a medida es caro y no siempre compensa.
Hablas conmigo, no con un comercial que luego traslada las cosas a medias a un equipo que no te conoce.
El código y los datos son tuyos. Si un día quieres llevártelo a otro, puedes.
Puedo ir a vuestras instalaciones. Para entender un almacén hay que pisarlo.
A veces se mezclan y conviene separarlo. Una página web sirve para que te encuentren y te contacten: mira hacia fuera, hacia el cliente. Una aplicación móvil es para que tu cliente o tu equipo tengan algo instalado en el teléfono.
El software a medida del que hablo aquí mira hacia dentro: es el programa con el que trabaja tu empresa todos los días. Pedidos, tarifas, stock, avisos. Puede tener parte web y parte móvil, pero lo que se compra es que encaje con vuestro proceso.
Si además quieres que el programa haga cosas solo —avisar de un stock bajo, redactar el correo al proveedor, cruzar datos—, eso ya entra en automatización con IA, y se puede montar sobre lo mismo.
Las dudas que me llegan antes de empezar.
Varía mucho según lo que tenga que hacer. Por eso empiezo acotando una primera versión pequeña: así el presupuesto es cerrado y comprobable, y decides si seguir con el resto viéndolo ya funcionando.
La primera versión útil suele estar entre 6 y 10 semanas. A partir de ahí se va ampliando por fases.
Casi siempre sí, y si te encaja deberías cogerlo. El software a medida compensa cuando tu forma de trabajar es distinta y los programas del mercado te obligan a cambiarla o a apañarlo con Excel.
El código y los datos son vuestros y quedan documentados, y se monta con tecnologías estándar para que cualquier programador pueda continuarlo.
Sí, pero para proyectos de gestión prefiero al menos una visita presencial. Estando en Cantabria es fácil; fuera lo valoramos.
En general sí, si tu programa actual permite exportar o tiene API. Es de lo primero que compruebo antes de presupuestar.
Cuéntame cómo trabajáis y te digo si te compensa hacerlo a medida o no.
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