El punto de partida
Muchos negocios no se atreven con la publicidad porque piensan que hace falta gastar cientos o miles de euros para ver algo. Otros lo han probado «dándole a promocionar» y no han conseguido más que algún «me gusta». Este caso va de lo contrario: un presupuesto muy pequeño con un objetivo concreto, conseguir contactos.
Qué se hizo
- Una campaña con un objetivo claro: contactos, no visitas ni seguidores.
- Presupuesto pequeño y cerrado: 40 € en total.
- Medición por contacto: se cuenta cuántas personas llegan y cuánto cuesta cada una.
No detallo el sector ni la configuración de la campaña porque no son datos que pueda publicar. El método, en cambio, se aplica a casi cualquier negocio.
El resultado
70 contactos por 40 €, es decir, unos 0,57 € por contacto. Un contacto todavía no es una venta: es una persona interesada a la que hay que atender. Lo que se haga después (responder rápido, llamar, dar precio) decide cuántos se convierten en clientes.
Una cuenta sencilla para tu negocio: si de cada 10 contactos cerraras 1 venta, a este coste cada cliente te habría costado unos 5,7 € de publicidad. Es un ejemplo para hacer el cálculo, no un dato de este caso.
Qué puede copiar otro negocio
- Empieza con poco dinero y un objetivo concreto. Sirve para comprobar si hay demanda.
- Elige el objetivo correcto: si quieres contactos, pide contactos, no «me gusta».
- Mide el coste por contacto y compáralo con lo que vale un cliente para ti.
- Ten preparado quién responde. Un contacto que espera dos días se enfría.
- Escala solo lo que funciona. Si a 40 € sale rentable, se sube poco a poco vigilando el coste.
Esto es lo que hago en la publicidad en Facebook e Instagram y en la publicidad en Google Ads. Para ver un caso de anuncios a mayor escala, mira el del negocio local que llegó a 270.000 € al año.
Cuéntame qué vendes y a quién. Te digo si tiene sentido empezar con poco y qué esperar de verdad.